domingo, 4 de diciembre de 2016

Puteros

España es un país de puteros. No lo digo yo, lo dicen todas las estadísticas año tras año. O libros de investigación extraordinarios como "El putero español". España ocupa el primer lugar en Europa en cuanto a consumo de prostitución. Aunque haya posturas que nieguen la veracidad de las cifras u otras que afirmen que se quedan cortas. Solo hay que tener los ojos abiertos al ir por las carreteras españolas. O leer los anuncios por palabras de la prensa nacional, comarcal o local. Mirar en las ofertas de internet:  entre los pisos de segunda mano y los carpinteros económicos, alguna señora o docenas de ellas se ofrecen (voluntariamente o no ¿quién lo sabe?) al mejor postor. 



No sé en otros países pero en España "ir de putas" es un acto de ocio. El putero español está bien clasificado. Los hombres van de putas como van de cacería, van a jugar al pádel o van al fútbol: para socializar. Por eso, lo más común, no es ese putero del imaginario que va a buscar una puta para que alguien le escuche o porque su "santa" no le da lo que quiere. O que pide a una puta lo que no pediría a su mujer porque su mujer es "decente". Por supuesto que los habrá. 

Lo más común para la socialización de un putero son los grupos de hombres jóvenes, maduros, de todas las edades que acaban despedidas de solteros, noches de juerga, negocios lucrativos, ascensos en la empresa "yéndose de putas". Ir de " paseo, vacaciones, compras, parranda, cañas, vinos, tapeo, fiesta, concierto, putas... No es de extrañar que el castellano tenga cientos de palabras para designar a una puta y algunas docenas para los puteros o que putero esté tan mal definido. La puta es hipervisible, el putero invisible. Shhhh, no perjudiquemeos su sagrado derecho a hacer lo que quiera, cuando quiera, sin dar cuentas ni ser expuesto. Los putos, al parecer, ni están (solo dos palabras) ni se les espera. Las puteras no existen. Siglos de práctica social tenían que quedar necesariamente plasmados en el idioma. 

Estamos en un mundo donde el cuerpo de las mujeres es una parte más del comercio lícito, y de forma natural la oferta obedece a la demanda. Este sistema está diseñado y perfeccionado a lo largo de los siglos para que ningún deseo masculino quede sin satisfacer. Porque, no nos engañemos, cuando hablamos de prostitución una y otra vez no hablamos solo de si hay o no un derecho a prostituirse, estamos hablando en realidad, del derecho paralelo y consecuente: si tú tienes derecho a vender es porque otro tiene el derecho de comprar. 


Decir que las mujeres tienen el derecho a venderse es ocultar que los hombres tienen el derecho de comprarlas.
Y es ese supuesto derecho a comprar cualquier cosa que satisfaga un deseo masculino el que hace que la trata de mujeres para la prostitución sea ya uno de los negocios más lucrativos para las mafias de todo el mundo. Si quiero el último teléfono inteligente y lo quiero ya , si quiero una mujer ¿por qué no tenerla ya?

Por ese motivo estoy tan harta de esconder las necesidades, o los simples deseos, de los puteros tras los derechos de las putas. ¿Me pueden nombrar algún otro derecho que las mujeres hayamos ejercido desde siempre, en mucha mayor proporción que los hombres  y sin tener que pelearlo arduamente? ¿O por qué he escuchado, leído, o visto chistes de mujeres hegemónicamente "normales" cuyo resumen sería algo parecido a "a mal venir me meto a puta" y nunca es un hombre blanco, hetero de clase media quien lo ve como una posibilidad remota de supervivencia siempre presente en casos de desesperación extrema? 

No voy a hablar aquí de la legalización o no de la prostitución, puesto que en España la prostitución no es ilegal. No voy a rebatir algo que ya se ha rebatido de forma extraordinaria por mujeres como Beatriz Gimeno o Ana de  Miguel. No pretendo hablar por nadie. No voy a dar argumentos a favor o en contra de regular o abolir la prostitución. He trabajado con putas y ninguna llegó a la prostitución de forma voluntaria, lo que no quiere decir que no las haya. Lo que no creo que haya en la misma proporción es puteros forzados. Camiones de hombres acarreados para ser obligados a "mantener relaciones sexuales con prostitutas". Encerrados bajo llave hasta que no echen sus polvos diarios.

Lo que quiero es cambiar el foco. Si esto se trata de un negocio ¿quién paga? y sobre todo: al final ¿quién gana? Me atrevo a asegurar que no serán las putas. 

María S. Martín Barranco
@generoenaccion