¿Tienes hábitos de autodescuido o que te desempoderen? ¡únete al reto!


¿Tienes hábitos de autodescuido o que te desempoderen? ¡Unete al super-reto 21 días! 

Cambiar de hábitos


Ya hemos hablado antes de cómo el autocuidado y el autodescuido repiten patrones de género que, a veces sutiles y a veces visibles a la legua pueden perjudicarnos. Patrones de conducta que asumimos como naturales y conllevan una carga de género que nos empujan a una noria emocional que nos deja exhaustas sin saber por qué. "Sin motivo" decimos a veces. 

¿Te gustaría cambiar algún hábito en tu vida? Si la respuesta es ¡claro que sí! este es tu reto.

Ya sabéis que yo considero que hacernos las preguntas justas puede marcar la diferencia en nuestras vidas. Así que pregúntate:

¿Por qué no logras romper con los malos hábitos que no te dejan tener la vida que quieres? La respuesta será, casi seguro, alguna de estas tres: 

  • Porque no los detectas (vamos a ver cómo hacerlo) 
  • Porque los quieres eliminar (vamos a ver cómo sustituirlos) 
  • Porque te enfocas solo en el proceso (vamos a centrarnos en el resultado)
¿Cómo detectar estos malos hábitos en tu rutina que afectan tu bienestar?

¿Cómo lograr cambiar tus malos hábitos con una fórmula efectiva muy fácil de poner en práctica?

Emplearemos el mes de agosto, pero puede ser cualquier otro. Está demostrado que 21 día son suficientes para implantar una rutina beneficiosa que sustituya un hábito que nos perjudica. ¿Qué más da el mes?

Cualquier hábito en tu vida, te empodere o no, te beneficie o te perjudique física, mental o emocionalmente; está almacenado de forma permanente en tu cerebro y no es posible borrarlo, pero sí es posible sustituirlo por otro. 

Emplearemos la primera semana del mes en detectar ese hábito que nos daña. 

¿Por qué? porque la mayor parte de las veces ni siquiera somos conscientes de nuestros malos hábitos, o solo de los más evidentes. Pero siempre sufrimos las consecuencias.
¿Cómo lo vamos a hacer? Anotando nuestras rutinas. Todas. 
Por ejemplo: ¿Qué hago al levantarme? ¿Doy a repetir la alarma 10 veces y ya me levanto de mal humor o abro los ojos poco a poco, respiro, me estiro y me levanto llena de energía? ¿Me lanzo al teléfono a ver si tengo notificaciones en RRSS? ¿Miro si hay un mail de trabajo? ¿Desayuno o a salgo de casa en ayunas desde la cena de la noche anterior? Son solo algunos ejemplos de cómo cada cosa que hacemos en piloto automático nos puede perjudicar o beneficiar física, mental y emocionalmente.

Un check list para detectar hábitos que puede ayudarte

Te dejo un listado preguntas que tienen que ver con nuestra forma de cuidarnos y descuidarnos que peuden pasar inadvertidas en el ajetreo de la vida diaria. Pueden ayudarte pero no son una lista cerrada, que algunas preguntas sobren o falten dependerá de tu forma de vida. 

o ¿Qué hábitos tienes nada más abrir los ojos? ¿Cuáles debes eliminar? ¿De verdad merece la pena empezar el día leyendo la millonésima sandez de un machista que no para de chinchar en tu grupo de Whatsapp o viendo el último selfie de una amiga, morritos incluidos, en Facebook?

o ¿Qué hábitos tienes al hacer la compra de alimentos? ¿Te ayudan o te perjudican? ¿Hay en él alimentos que te vayan a hacer sentir bien, cargados de energía y vitaminas? o, por ejemplo ¿vas a comprar en horarios en los que tienes hambre, compras más de lo que deberías pero acabas por no poder hacer una comida completa…
o ¿Qué hábitos tienes en las comidas? Comer a cualquier hora, no tener un tiempo para comer, masticar demasiado rápido o no masticar, demasiados alimentos precocinados, comer mirando televisión, no comer sentada, aprovechar la comida para hacer otras cosas a la vez…
o ¿Cuáles son tus hábitos mientras trabajas? Malas posturas, no descansar si puedes hacerlo, dejar todo para después o, por el contrario, no ser capaz de parar hasta que no está todo acabado al 100%
o ¿Qué hábitos tienes en tus relaciones familiares?  Por ejemplo ¿negocias las tareas y obligaciones o directamente las asumes y después te sientes agobiada?
o ¿Qué hábitos tienes relacionados con el sueño? ¿Duermes lo suficiente? ¿Hay algo que puedas hacer para relajarte antes de dormir y no lo haces? ¿Haces algo antes de dormir que te puede espantar el sueño? Consejo: apaga el móvil o ponlo en modo avión no solo durante la noche, sino un mínimo de una hora antes de irte a dormir ¡verás qué diferencia! 
o ¿Qué hábitos tienes en relación con el sedentarismo y/o el ejercicio físico? ¿Te mueves? ¿No lo haces? ¿Haces ejercicio para sentirte bien o para que te vena bien?
o ¿Qué hábitos tienes en tus conversaciones? ¿Hablas demasiado? ¿Preguntas a la otra persona o solo cuentas de ti? ¿Escuchas pero no participas? ¿Has tomado como costumbre quejarte de algo para “rellenar”? El tiempo, la política, el cambio climático…
o ¿Qué hábitos tienes con el dinero? ¿Gastas sin pensar? ¿Piensas de más antes de gastar y te sientes culpable? ¿Necesitas todo lo que compras? ¿Necesitas todo lo que no puedes comprar pero te agobia no tener? ¿Te relacionas con el dinero desde la carencia?

Responde todas esas preguntas, o las que te vayan surgiendo al anotar tus rutinas, durante los primeros seis días de la primera semana.

Método de trabajo para detectar tus hábitos de cuidado/descuido



El último día de la primera semana harás lo siguiente:


PASO 1. Escribe una lista con todos los malos hábitos que están perjudicando tu bienestar.

PASO 2. Elige un hábito a sustituir por otro. Por orden: primero elige el hábito negativo que vas a desterrar de tu vida y después ¡muy importante! el hábito positivo que va a ocupar ese espacio de tus rutinas diarias. 

Trata de ser lo más detallada que puedas respecto a ese hábito. 

o ¿En qué consiste este hábito poco saludable en mi rutina?
o ¿Cuándo, después de qué actividad o bajo qué circunstancias es más común que este hábito aparezca? Si crees que está asociado con algún sentimiento o estado de ánimo escribe cuál. ¿Qué sensación percibes exactamente justo después de ese hábito?

Los malos hábitos están presentes en tu vida por una razón específica. Responden a ciertas necesidades. Puede ser calmar un antojo, disminuir el estrés, apagar la sed, saciar el hambre, sentirte más segura de ti, evitar sentirte culpable porque sabes que tu patriarca interior te va a volver loca… Por eso, tratar de eliminarlos no es la mejor forma de lidiar con ellos. 

Hay que saber qué necesidad cubren y elegir algo que no te perjudique y cubra esa necesidad.

PASO 3. Las tres semanas restantes serán para ir introduciendo el buen hábito. 

¿Te ha pasado alguna vez se te rompe el tirador de la nevera y mientras lo sustituyes te pasas semanas tirando del hueco que dejó pero, para tu sorpresa cuando lo cambias y tienes un tirador flamante tú metes el dedito por el hueco de la goma para abrir?

¿O que cuando se va la luz en la noche tú pulsas el interruptor cada vez que entras a una habitación aunque sabes que no hay luz? Y solo “caes” en la cuenta cuando ya has pulsado ¿verdad? ¿O cuando hay un corte en el suministro de agua y abres el grifo veinte veces sin recordar que no sale agua de él? Nosigo, creo que ya queda claro.

Pues bien, esto será igual. Pulsarás el interruptor muchas veces, tirarás del hueco, pero llegará un momento en que entrarás en la habitación a oscuras o meterás el dedo entre las gomas de la nevera para abrir.

Cuando te des cuenta de que llega el desencadenante (esa situación que te lanza al mal hábito), ten preparado el buen hábito que ocupa el lugar del malo. A veces te darás cuenta cuando lleves media bolsa de patatas fritas, o a la tercera llamada de la alarma, cuando hayas dicho que cuidas de tus sobris la tarde que querías descansar, o cuando te encuentres agobiada por seguir en una conversación tóxica. No pasa nada, poco a poco tu cerebro va registrando la situación y el cambio.

Tu energía estará enfocada en algo positivo: incorporar una acción saludable en lugar de en lo negativo, que es el hábito perjudicial. Además, estás viendo el resultado, tu vida más sana en algún ámbito (sea físico, emocional o mental) y no solo el proceso con sus altibajos.

Si 21 días son suficientes para adquirir una rutina y consigues que esa rutina sea buena y a la vez elimine una mala estarás obteniendo un 2x1 que puede marcar la diferencia entre sentirte, en el mismo tiempo, más o menos empoderada. Más, o menos dueña de tu vida.

No tiene que ser un grandísimo objetivo. Sé realista, piensa si podrás acometerlo en estos días y, si no, elige uno más sencillo que te veas capaz de conseguir.

En resumen:

1. Selecciona un mal hábito y solo uno.

2. Descríbelo de forma muy detallada.

3. Encuentra qué lo desencadena.

4. Reemplaza por una acción sana (física, mental y/o emocionalmente)

¡Ya nos contarás en la Tribu! 😊



PD: Este reto es parte de Tu propia fórmula, el programa de empoderamiento personal y emocional de la EVEFem. Si quieres más información del programa completo escribe a informacion@evefem.com

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