Victoria Kent: la feminista maldita

Victoria Kent: la feminista maldita

Si hay algo que sabe quien sigue este blog es mi debilidad por las perdedoras de la Historia. En España, la Historia del Feminismo tiene una feminista maldita: Victoria Kent. ¿El motivo? estar en contra del voto femenino cuando se discutió ante las Cortes Generales en 1931.

Victoria Kent es la mujer que se opuso al voto femenino (en realidad, no se oponía al voto, se opuso en el momento en que se discutió en Cortes aunque a nadie parezca importarle el matiz). ¿Alguien que lo sepa puede decirme un solo hombre que se opusiera? Posiblemente no. 

Victoria Kent es el ejemplo de que el rasero de la historia para medir a los hombres y a las mujeres es diferente. Un hombre puede cometer mil y un errores. Si tuvo un gran acierto será una gran hombre, un hombre de Estado, un prohombre, un héroe. Por encima de sus desaciertos.

Una mujer será la que se equivocó, la que erró, la que lo hizo mal para siempre. Por encima de sus logros.

Y los de Victoria Kent no fueron pocos.

Trayectoria profesional de Victoria Kent

Victoria Kent llevó el feminismo a las primeras páginas de la Historia de España. 
  • Estudió el bachillerato y en 1920 comenzaba sus estudios de Derecho en Madrid obteniendo la licenciatura en el mismo año que Clara Campoamor, 1924. 
  • Fue la primera mujer en ingresar en el Colegio de Abogados de Madrid en 1925 en plena dictadura de Primo de Rivera.
  • Fue la primera mujer del mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar al ejercer la defensa ante un Consejo de Guerra cuando defendió a algunos de los implicados en la Sublevación de Jaca de diciembre de 1930.
  • Una de las tres mujeres elegidas como diputada en las elecciones de junio de 1931 junto , de nuevo, a Clara Campoamor y la escritora, crítica de arte y política Margarita Nelken (1894-1968) 
  • Directora General de Prisiones en abril de 1931. Promovió la retirada de grilletes y cadenas (con cuyo metal mandó modelar una estatua en honor a Concepción Arenal). 
  • Entre otras cosas, cerró 114 centros penitenciarios, mandó construir la Cárcel de Mujeres de Ventas, en Madrid -sin celdas de castigo-, y el Instituto de Estudios Penales. 
  • Tras el estallido de la guerra en 1937 fue enviada a París como secretaria agregada a la embajada de la República en Francia. 
  • Durante la II Guerra Mundial estuvo escondida en París buscada por la Gestapo a petición del Gobierno fascista establecido en España.
  • Exiliada en México, llevó dignidad a presas y presos con las reformas más modernas de la época
  • Más tarde vivió en Nueva York donde fue asesora de Naciones Unidas y  ministra del gobierno republicano en el exilio. 
  • Fundó y colaboró con la revista Ibérica por la Libertad, entre 1954 y 1974, que intentaba mantener viva la exigencia del fin de la dictadura en España en un momento en el que la Administración estadounidense establecía lazos con el régimen franquista en su estrategia de contención del influjo soviético en Europa.
Sobre ella escribe la historiadora y escritora español Rosa María Capel:
"No tenía un carácter muy agradable ni era locuaz con las personas que llegaban hasta ella. Mujer de gran decisión, de fuerte carácter, solía ir directamente al grano, no perdía el tiempo en rodeos innecesarios, decía lo que tenía que decir en pocas palabras, de forma clara y tajante , y volvía de nuevo a su trabajo , al que dedicaba su vida entera"

Y la también escritora española Rosa Chacel (1898-1994), que la conoció personalmente, nos cuenta otros detalles más íntimos:

"Bebía como un marinero y estaba completamente en forma; subió mucho en mi estimación".

Victoria Kent en la zarzuela Las Leandras

Victoria Kent rompió todos los estereotipos femeninos de su tiempo. Y era tan conocida para las clases populares que hasta quedó recogida en la zarzuela de "Las Leandras" cuando en la canción "Pichi" (por, cierto, la historia de un chulo maltratador, literalmente) dicen:
"Anda, y que te ondulen con la "permanen"
Y pa' suavizarte que te den "col-crtem"
Se la pues pedir a Victoria Kent
Que lo que es a mí no ha nacido quién"
 

Si recuerdas otra letra es porque la censura obligó a reformarla durante el régimen del dictador Franco.

Una grande entre las grandes demonizada, por tanto, para siempre por una postura que, en su momento, no estaba exenta de lógica: la defensa de la postura contraria al voto femenino en 1931. Muchos de sus argumentos eran irrefutables por más que no estemos de acuerdo con sus conclusiones. 

Discurso de Victoria Kent ante las Cortes Generales el 1 de octubre de 1931


"Señores Diputados, pido en este momento a la Cámara atención respetuosa para el problema que aquí se debate, porque estimo que no es problema nimio, ni problema que debemos pasar a la ligera; se discute, en este momento, el voto femenino y es significativo que una mujer como yo, que no hago más que rendir un culto fervoroso al trabajo, se levante en la tarde de hoy a decir a la Cámara, sencillamente, que creo que el voto femenino debe aplazarse. (Muy bien.- Aplausos) Que creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española. (Muy bien.) Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal. (El Sr. Guerra del Río:Los cavernícolas hablan de pastel.) Quiero significar a la Cámara que el hecho de que dos mujeres, que se encuentran aquí reunidas, opinen de manera diferente, no significa absolutamente nada, porque, dentro de los mismos partidos y de las mismas ideologías, hay opiniones diferentes. Tal ocurre en el partido radical, donde la Srta. Campoamor figura, y el Sr. Guerra del Río también. Por tanto, no creo que esto sea motivo para esgrimirlo en un tono un poco satírico, y que a este problema hay que considerarle en su entraña y no en su superficie.En este momento vamos a dar o negar el voto a más de la mitad de los individuos españoles y es preciso que las personas que sienten el fervor republicano (Muy bien). , el fervor democrático y liberal republicano nos levantemos aquí para decir: es necesario aplazar el voto femenino. (Muy bien). Y es necesario Sres. Diputados aplazar el voto femenino, porque yo necesitaría ver, para variar de criterio, a las madres en la calle pidiendo escuelas para sus hijos; yo necesitaría haber visto en la calle a las madres prohibiendo que sus hijos fueran a Marruecos; yo necesitaría ver a las mujeres españolas unidas todas pidiendo lo que es indispensable para la salud y la cultura de sus hijos. Por eso Sres. diputados, por creer que con ello sirvo a la República, como creo que la he servido en la modestia de mis alcances, como me he comprometido a servirla mientras viva, por este estado de conciencia es por lo que me levanto en esta tarde a pedir a la Cámara que despierte la conciencia republicana, que avive la fe liberal y democrática y que aplace el voto para la mujer. Lo pido porque no es que con ello merme en lo más mínimo la capacidad de la mujer; no, Sres. Diputados, no es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República. Por esto pido el aplazamiento del voto femenino o su condicionalidad; pero si condicionamos el voto de la mujer, quizás pudiéramos cometer alguna injusticia. Si aplazamos el voto femenino no se comete injusticia alguna, a mi juicio. Entiendo que la mujer, para encariñarse con un ideal, necesita algún tiempo de convivencia con la República; que vean las mujeres que la República ha traído a España lo que no trajo la monarquía: esas veinte mil escuelas de que nos hablaba esta mañana el Ministro de Instrucción pública, esos laboratorios, esas Universidades populares, esos Centros de cultura donde la mujer pueda depositar a sus hijos para haberlos verdaderos ciudadanos.Cuando transcurran unos años y vea la mujer los frutos de la República y recoja la mujer en la educación y en la vida de sus hijos los frutos de la República, el fruto de esta República en la que se está laborando con este ardor y con este desprendimiento, cuando la mujer española se dé cuenta de que sólo en la República están garantizados los derechos de ciudadanía de sus hijos, de que sólo la República ha traído a su hogar el pan que la monarquía no les había dejado, entonces, Sres. Diputados, la mujer será la más ferviente, la más ardiente defensora de la República; pero, en estos momentos, cuando acaba de recibir el Sr. Presidente firmas de mujeres españolas que, con su buena fe, creen en los instantes actuales que los ideales de España deben ir por otro camino, cuando yo deseaba fervorosamente unos millares de firmas de mujeres españolas de adhesión a la República (La Srta. Campoamor: Han venido.), cuando yo deseaba miles de firmas y miles de mujeres en la calle gritando "¡Viva la República!" y "'Viva el Gobierno de la República!", cuando yo pedía que aquella caravana de mujeres españolas que iban a rendir un tributo a Primo de Rivera tuviera una compensación de estas mismas mujeres españolas a favor de la República, he de confesar humildemente que no la he visto, que yo no puedo juzgar a las mujeres españolas por estas muchachas universitarias que estuvieron en la cárcel, honra de la juventud escolar femenina, porque no fueron más que cuatro muchachas estudiantes. No puedo juzgar tampoco a la mujer española por estas obreras que dejan su trabajo diariamente para sostener, con su marido, su hogar. Si las mujeres españolas fueran todas obreras, si las mujeres españolas hubiesen atravesado ya un periodo universitario y estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino. (Muy bien.- Aplausos.)

Pero en estas horas yo me levanto justamente para decir lo contrario y decirlo con toda la valentía de mi espíritu, afrontando el juicio que de mí puedan formar las mujeres que no tengan ese fervor y estos sentimientos republicanos que creo tener. Es por esto por lo que claramente me levanto a decir a la Cámara: o la condicionalidad del voto o su aplazamiento; creo que su aplazamiento sería más beneficioso, porque lo juzgo más justo, como asimismo que, después de unos años de estar con la República, de convivir con la República, de luchar por la República y de apreciar los beneficios de la República, tendríais en la mujer el defensor más entusiasta de la República. Por hoy, Sres. Diputados, es peligroso conceder el voto a la mujer. Yo no puedo sentarme sin que quede claro mi pensamiento y mi sentimiento y sin salvar absolutamente para lo sucesivo mi conciencia. He ahí lo que quería exponer a la Cámara. (Grandes aplausos.)


Para las mujeres, un solo error es suficiente para estar condenadas de por vida. Murió, prácticamente olvidada por la democracia española, el 22 de septiembre de 1987.

Lo que las mujeres ganamos con la II República no fue solo el divorcio que tantas veces pidió Carmen de Burgos. Ni el voto que defendió Clara Campoamor. Y si Clara Campoamor fue ejemplo de lucha. Victoria Kent lo es de cómo nos recuerda el patriarcado a las mujeres: solo por nuestros errores.

En un día como hoy, 1 de octubre de 2017, fecha señalada para las españolas hasta hoy y para toda España a partir de hoy,  mi pensamiento para una de mis ídolas: Victoria Kent. 

Porque tenemos derecho a cometer errores y no se recordadas solo por ellos. 

María S. Martín Barranco
@generoenaccion
evefem.com


PD: Si te interesa saber más de las mujeres en la II República, la dictadura franquista y la transición española: De aquellos polvos vienen estos lodos.


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