Enemistad entre mujeres: el arma infalible del patriarcado


Feminismo y sororidad

Enemistad entre mujeres: el arma infalible del patriarcado

Hoy iba a escribir sobre proactividad y autocuidado feministas. Iba a trazar un mapa de estrategias de visibilización y posicionamiento frente al sistema patriarcal y sus manifestaciones en las redes sociales. Vamos, que iba a contaros #FemiTrucos. Será otro día. 

¿Por qué? 

Porque voy a hablar de mí. (¿Otra vez? Van dos en un mes. Sí, lo sé). Voy a hablar de por qué escribo hoy, por qué tengo un blog, por qué sigo viva. 

  • Vivo gracias al feminismo y la sororidad porque mujeres feministas me apoyaron, me acogieron y me dieron esperanza cuando no la tenía. Y no hablo de forma metafórica. 
  • Tengo un blog porque quiero compartir esa esperanza. Contar con mis palabras cómo desmontar el machismo que pervierte todas y cada una de las parcelas de nuestra vida. Desde el amor hasta nuestra forma de contarnos e imaginarnos en el mundo. De cuidarnos y descuidarnos. Y buscar cómo ser feliz y disfrutar el tránsito a una sociedad más justa, aunque nos duelan cada segundo las injusticias a las que se nos somete. 
  • Por último, escribo hoy porque la falta de buenas prácticas de sororidad ha sido el motivo de ataques a mujeres que me rodean. Y ni voy a callarme, ni voy a consentirlo ni voy a dejarme desanimar por ello. [i]

Voy a aferrarme a mi sueño. Al bienestar y la felicidad que espero para todas, al mundo más justo que siento que existirá. Que imagino cada día. 

Divide y vencerás: la estrategia patriarcal

No sé si hay algo más antiguo, más sabido −y no por ello menos efectivo− en la Historia de la humanidad que el "divide y vencerás". Nos lo contaban en las fábulas infantiles, se traslada a parábolas en las diferentes religiones monoteístas, se ejemplifica en enseñanzas del budismo y el taoísmo.
Las mujeres aprendemos desde niñas que existe una "otra" como antítesis de lo que somos. Y se nos hace creer que es algo natural. Eva y su manzana. Pandora y su caja. Helena de Troya y su belleza. Las niñas buenas y las malas. Las madrastras, las brujas, las hermanastras de los cuentos. Las novias para entretenerse y las novias para casarse. Las jefas que son peores que un jefe. Las mujeres que cuando queremos somos más malas que los hombres. La otra que busca la ruina de hombres y matrimonios (pobres hombres siempre a nuestra merced). La mala. Las malas. Las que no somos nosotras. Las otras. 

Divide y vencerás. 

Los ejemplos de solidaridad, de ayuda, de unión o de alianzas de mujeres son vistos como excepción o usados como ejemplos de mujeres contra otras mujeres o mujeres defendiendo causas para otros. Nunca, o casi nunca, por sí y para sí. 
Somos diversas, afortunadamente; somos distintas, como no podía ser menos; nos complementamos a veces y nos superponemos otras. O nos alejamos. Perfecto también. En ocasiones nos detestamos, nos ignoramos, nos criticamos o nos castigamos con toneladas de indiferencia. No me parece tan perfecto pero no creo que vivamos en un mundo ideal, lo asumo, e intento evitarlo en la medida de lo posible. 
El sistema patriarcal es férreo y nos educa para acatar el pacto originario del respeto entre hombres pero no a respetarnos entre nosotras. Cuando estamos dolidas, rabiosas, cansadas o enfadadas acabamos recriminando a quienes esperábamos que nos acompañaran incondicionalmente; esas esperanzas desmedidas siempre sobre otras mujeres. 
Divide y vencerás. 
Y sí, a veces, entre nosotras nos herimos profundamente (queriendo o sin querer) y sentimos una traición al movimiento el decirlo en voz alta. O queremos gritarlo a los cuatro vientos y acabamos adjetivándonos y atacándonos exactamente igual que nos atacan desde el machismo: según nos ajustamos o no al rol, ahora, de activista perfecta con una etiqueta correcta. Un "deber ser" más en el check list de mujer-mujer. 
Divide y… exacto. No creo que tenga que repetirlo más. 
Si el divide y vencerás es su estrategia ¿Cuál es la nuestra? Porque no podemos permitirnos avanzar sin una hoja de ruta. Sin unas pautas claras más allá de la buena intención y los posicionamientos personales o grupales. 

La unión hace la fuerza: la respuesta feminista 

La unión hace la fuerza ha sido la base de las grandes consecuciones sociales, de los movimientos por los derechos humanos, por lo derechos civiles, del movimiento feminista. Quien carece del poder de la fuerza, tiene la fuerza de la unión. Un poder que libera. La antítesis del poder individualista de las sociedades posmodernas. 

La sororidad: mi sueño, mi obsesión, nuestra fuerza. 

Son temas diferentes, pero muy relacionados. El patriarcado como sistema y nuestros propios patriarcas interiores como instrumentos de ese sistema hacen del divide y vencerás un mandato vital. La sororidad como proceso es el el nudo de nuestras redes. Lo que permite que esos huecos liberen el peso muerto sin rasgarse y destrozarse por el peso.

La unión hace la fuerza.

La sororidad. La sororidad como herramienta de empoderamiento personal y colectivo. Como estrategia de superviviencia, de visibilización y de disidencia. Frente al mandato patriarcal de unas y las otras, un nosotras enorme. Una red en la que la fuerza es la diversidad, la diferencia y su aceptación. 

La sororidad no es una palabra, ni un remedo de la condescendencia masculina por ser mujeres. La sororidad es una práctica personal, intelectual y política. No es la exigencia del quid pro quo a otras mujeres. No es como yo hago, tú tienes que hacer. Es la consciencia de que, por encima de las diferencias de todo tipo existentes entre las mujeres, hay una opresión común por el hecho de ser mujeres. Y es previa a ser mujeres de una u otra raza, cultura, origen social, familiar o económico, o del origen biológico. 

Como hace poco decía Ángeles Briñón en una conversación de Facebook sobre la sororidad: ”Es una meta, una utopía por la que hay que trabajar”. O un ideal, como dice Beatriz Gimeno. O un “ideal regulativo” como dice la filósofa Mª José Guerra Palmero

Porque no podemos permitirnos pasar el día sacando el feministómetro a quien piensa distinto. Ni tiene sentido alguno. 

Porque me preocupa cómo nuestras diferencias se convierten tantas veces en fosas insalvables y no en hilos que hacen más flexible la red. 

Y me repito cada día y repito a mis amigas, a mis alumnas, a mis seguidoras en redes sociales: la unión hace la fuerza, la unión hace la fuerza, la unión hace la fuerza ¿cómo tenemos que recordárnoslo tantas veces?

Sororidad


Y, ahora voy a contradecirme (lo hago varias veces cada hora) y a contaros qué creo que es feminista y quién creo que no. Por sus obras las conoceréis. 

No es feminista 
  • No es feminista quien aprende dos frases (o tres) y las cita como un loro. 
  • No es feminista quien alguna vez, porque le interesa, se suma a una causa concreta. 
  • No es feminista quien en nombre del feminismo agrede, coacciona, desprecia, se burla, amenaza o ataca a mujeres que no están en su exacta posición ideológica. 
  • No es feminista quien se dice feminista, solo por decirlo. 
  • No es feminista quien divide. 
Ni siquiera hace falta llamarse feminista para ser feminista. Yo lo era muchísimo antes de reconocerme como tal. Lo mejor es que, una vez ves, ya no puedes “desver”. 

No tenemos los diez mandamientos de las feministas y si no los cumples, fuera. Ni nos hacen falta. Esto no es un movimiento que haya aparecido hoy, somos las herederas de millones de mujeres que nos precedieron y nos alzaron al lugar desde el que, a veces, las olvidamos. 

Venimos de la mano de feministas que llevan siglos trabajando para que las mujeres pensemos lo que nos da la gana y hagamos lo que nos da la gana. Cada una lo que quiera, no todas los que yo diga. La sororidad nos hace fuertes en la diferencia. 

Esto no es un club, es una visión. Esto no es un capricho, es trabajar por un sueño. Nuestro presente fue el sueño, la utopía, de nuestras ancestras. 

Es feminismo (y no es lista excluyente)
  • Si lo que se hace contribuye a la emancipación de las mujeres como género, es feminismo. 
  • Si lo que se hace nos hace fuertes individual y colectivamente, es feminismo. 
  • Si lo que se hace nos hace avanzar posiciones ante un sistema que nos ningunea, nos coacciona, nos invisibiliza, nos tortura, abusa de nosotras, nos juzga y nos ridiculiza; es feminismo. 
  • Si desmonta en algún grado los poderes de dominio y expropiación de nuestra sexualidad, de nuestro trabajo, de los productos y las creaciones de las mujeres, es feminismo. 
  • Si permite que recuperemos el mundo, la libertad y el bienestar para las mujeres 
  • Si nos da poder y capacidad de elección sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, es feminismo. 
  • Si permite desarraigar del imaginario colectivo la cosificación de las mujeres, es feminismo. 
  • Si nos aleja de la violencia de género, es feminismo 
  • Si nos une y nos protege, es feminismo.

Hay que aprender a crear un espacio de compromiso: no tratarnos entre nosotras como nos trata el patriarcado. Y no hablo de darnos palmaditas en el hombro unas a otras solo por ser mujeres. Ni de no criticar lo que las mujeres hagan mal. Hablo de no llevar el argumento al "buena/mala", "verdadera/falsa", de no hundir el dedito en la herida llamándonos machistas, patriarcales, paternalistas. 

Señalarnos lo que nos parecen desaciertos puede hacerse de forma empática, amorosa, con respeto y apertura al dialogo. No va a aparecer sola frotando una lámpara mágica. Esto es método científico en estado puro: ensayo y error. Y todas nos equivocamos ¿o tú no? La admiración por las otras, el concederles autoridad, el permitirlas elegir es la clave. 

Nos necesitamos todas porque estamos cambiando el mundo, la Historia. Todos los feminismos, todas las feministas. Las de la igualdad, las de la diferencia, las postcolonialistas, las marxistas, las anarquistas, las burguesas, las independientes, las de doble militancia, las trans, las radfem, las cis, las lesbianas, las jóvenes, las históricas, las que ni fú ni fá y las no sé cuántas clasificaciones más que me abruman cada día. 

No de palabra, sino en la práctica. No porque yo lo diga, sino porque todas lo hagamos, cada una a nuestra manera. No porque seamos iguales, sino porque vamos todas a una. Para nosotras. Entre nosotras. Por nosotras. 

Es mi sueño. ¿Cuál es el tuyo? ¡Cuéntamelo! 

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[i] No voy a publicitar el acoso poniendo un enlace. Lo importante no es tanto −aún siéndolo y mucho− el acto en sí, sino el porqué sucede y cómo podemos evitarlo. 



Comentarios

  1. Hay "feminismos" que son incompatibles entre sí y otros que directamente trabajan para perpetuar el patriarcado, como el "feminismo" neoliberal y pene-inclusivo. Las feministas de clase y las burguesas no pueden ser amigas, ya que las burguesas pertenecen a la clase que explota a las demás, por poner un ejemplo. No vale todo ni todo es válido.

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    1. No estoy de acuerdo en absoluto. Si son incompatibles entre sí o trabajan para perpetuar el patriarcado no son feminismos. Por lo tanto, no estaríamos hablando de feminismo, sino de otra cosa: resistencias patriarcales que usan la terminología feminista, o incluso hacen un uso manipulador del nombre, pero no es feminismo lo que trabaja contra la emancipación de las mujeres individual y colectivamente. De la misma forma que un grupo de empresarios que quisieran llamarse sindicato, seguirían siendo patronal. O un sindicato que defiende a la patronal, deja moralmente de serlo aunque use el nombre.

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    2. Por supuesto que existen feminismos incompatibles entre sí, que entienden de manera diferente qué significaría terminar con la opresión hacia las mujeres y cómo llegar a esto, con diferentes estrategias, etcétera. Yo voy a defender a cualquier variante del feminismo antes que al machismo, pero eso no me quita la posibilidad de discutir, disentir, criticar, a las corrientes del feminismo que considere que van en contra o tienen una estrategia errónea para terminar con la opresión hacia las mujeres.

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    3. Incompatible es aquello que no puede existir, ocurrir o hacerse al mismo tiempo que otra cosa y de forma armónica con ella, o combinarse con ella sin estorbarla. Yo no creo que las diferencias sean incompatibilidades. Es en ese sentido usual del término en el que respondía. Saludos y gracias por venir.

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    4. ¿Eres "especialista" en decir idioteces? ¿tu género es ser imbécil? Mira, por personas como tú hacen que la lucha feminista se vaya a la mierda.

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    5. Por supuesto, no son los hombres que lanzan insultos confundiéndolos con argumentos, ni los asesinos de mujeres, ni la estupidez machista. Soy yo que por mí misma con mis superpoderes mando a la mierda desde mi blog 300 años de feminismo. Nunca creí que tuviera tal poder. Gracias por hacérmelo notar.

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    6. Entiendo lo que quieres decir pero me parece francamente idealista.

      Yo siempre voy a defender a una mujer que es atacada, vejada o sometida por el hecho de ser mujer (tenga la ideología que tenga y en ese único caso).
      Eso es lo único que entiendo por sororidad.

      Ahora bien, para mí es incompatible ser feminista y capitalista, feminista y nazi, feminista y neoliberal, por ejemplo. Precisamente porque el individualismo ególatra y egoísta que defienden, nada tiene que ver con el respeto por la individualidad de cada una de las personas que forman una comunidad (que es mi idea de una sociedad feminista, es decir, justa)

      Por tanto, soy incapaz de poner en práctica la sororidad con mujeres que defienden su emancipación por puro individualismo. El único"feminismo" que pregonan es su derecho individual de poder actuar sin restricciones, sin importar la situación de otras personas.
      Dicen ser feministas porque nacieron mujeres y reclaman libertades que se les niegan por ello pero, antes que nada, son capitalistas, nazis, neoliberales, etc.

      No concibo sororidad más allá del hecho de no consentir que ninguna mujer sea sojuzgada por el simple hecho de ser mujer.

      ¿O tal vez es a esa sororidad a la que apelas?

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    7. Bueno, creo que en el "listado" de qué no es feminismo están algunos comportamientos que no considero dignos de la palabra feminismo porque abiertamente la contradicen. No puede existir un feminismo nazi, pero a una mujer nazi no la juzgaré por mujer nazi, ni me parecerá peor que un hombre nazi. Emitiré un juicio sobre su idea, no sobre ella. Y si hay una mujer neoliberal criticaré su neoliberalismo, pero no a la mujer. Y estoy segura de que yo (no digo que sea algo que todo el mundo tenga que hacer) podría entenderme con cualquier mujer y llegar a un punto de acuerdo para trabajar para erradicar algo que nos afecte a las dos. Sea o no feminista. Porque ni creo que una etiqueta nos haga 100% perfectas. NI 100% imperfectas. Reconozco que soy idealista, porque no creo que el realismo aporte soluciones, solo análisis. Es el idealismo el que cambia el mundo. Y ahí sí que peco de ingenua, creo que con alianzas podemos cambiar el mundo más rápido que con enfrentamientos. ¡Un fuerte abrazo, gracias por tu reflexión!

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  2. Me parece excelente reflexión y a continuar con el despatriarcado...

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  3. Muchas veces las mujeres reproducen los mismos estereotipos patriarcales, sin darse cuenta.

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    1. Sí, porque estamos educadas para hacerlo. Hay que tener mucho cuidado para no reprochar un mismo comportamiento machista a una mujer más de lo que se recriminaría eso mismo a un hombre. El patriarca interior está en los detalles ;)

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  4. Respuestas
    1. ¡Me alegro mucho! Este espacio está abierto para cualquier otra que quieras hacer y para las sugerencia sobre próximos temas! Un abrazo.

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  5. Puchis resulta complicado hacerlo pero gracias por escribir muchas cosas que puedo tomar de base para la autoreflexión y construcción de mi ser feminista, porque seguimos en la lucha!!!

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  6. El feminismo o ausencia de él, está en los actos de cada cual y en lo que apoya, lo que defiende, lo que reivindica. Desde esa perspectiva, muy de acuerdo con MBC en cuanto a que la sororidad es darle la mano siempre a CUALQUIER MUJER que haya sido violentada POR EL MERO HECHO DE SERLO.

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